Una de las sagas más reconocidas, ya no sólo de Hulk, sino de los cómics de superhéroes, la encontramos en Future Imperfect, escrita por su guionista regular en la serie en ese momento, Peter David, y dibujada por el espectacular y detallista George Pérez. Aunque se concibió como un especial de dos números, se podría situar cronológicamente entre el 416 y el 417 de la serie regular, ya que, durante The Trojan War (The Incredible Hulk vol. 2 números 413-416), unos viajeros temporales relacionados con Future Imperfect visitan a Rick Jones y, por su parte, Hulk rebasa el límite que le faltaba en su degeneración cuando se cree tan elevado moralmente que puede decidir si segar o no una vida al final de dicha saga de lo que se deduciría como una posible causa más de lo que se narra en Future Imperfect. El gigante esmeralda siempre ha manifestado cierto complejo de superioridad sobre los humanos, en parte como medida de protección ante el repudio de los demás, y en parte por la embriaguez que supone un poder como el suyo. Aquí observamos el grado sumo de la degradación en la megalomanía del protagonista tras perderlo todo. La forma en la que David maneja los elementos para contar la historia es sencillamente genial, y no se me ocurre mejor dibujante para plasmar esta épica historia que el amigo George Pérez. Su Hulk posee una fuerza visual brutal, el Maestro aparece como una figura totalmente despiadada y aterradora que da bastante grima, y la ciudad de Dystopia, una ciudad futurista en plena decadencia, con sus ruinosos edificios y sus mugrientas calles atestadas de gente desgraciada en busca de algo que les haga sobrevivir un día más. Un futuro más en los múltiples futuros alternativos de Marvel, pero narrado maravillosamente bien, y del cual a bebido Millar en su Old Man Logan. Como detalle final impagable el museo de los rebeldes.sábado 31 de julio de 2010
HULK: FUTURE IMPERFECT
Una de las sagas más reconocidas, ya no sólo de Hulk, sino de los cómics de superhéroes, la encontramos en Future Imperfect, escrita por su guionista regular en la serie en ese momento, Peter David, y dibujada por el espectacular y detallista George Pérez. Aunque se concibió como un especial de dos números, se podría situar cronológicamente entre el 416 y el 417 de la serie regular, ya que, durante The Trojan War (The Incredible Hulk vol. 2 números 413-416), unos viajeros temporales relacionados con Future Imperfect visitan a Rick Jones y, por su parte, Hulk rebasa el límite que le faltaba en su degeneración cuando se cree tan elevado moralmente que puede decidir si segar o no una vida al final de dicha saga de lo que se deduciría como una posible causa más de lo que se narra en Future Imperfect. El gigante esmeralda siempre ha manifestado cierto complejo de superioridad sobre los humanos, en parte como medida de protección ante el repudio de los demás, y en parte por la embriaguez que supone un poder como el suyo. Aquí observamos el grado sumo de la degradación en la megalomanía del protagonista tras perderlo todo. La forma en la que David maneja los elementos para contar la historia es sencillamente genial, y no se me ocurre mejor dibujante para plasmar esta épica historia que el amigo George Pérez. Su Hulk posee una fuerza visual brutal, el Maestro aparece como una figura totalmente despiadada y aterradora que da bastante grima, y la ciudad de Dystopia, una ciudad futurista en plena decadencia, con sus ruinosos edificios y sus mugrientas calles atestadas de gente desgraciada en busca de algo que les haga sobrevivir un día más. Un futuro más en los múltiples futuros alternativos de Marvel, pero narrado maravillosamente bien, y del cual a bebido Millar en su Old Man Logan. Como detalle final impagable el museo de los rebeldes.
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